La Mendiga

Bajo la corteza de su cara descubrí Restos de una risa que una vez fue carmesí, Lleva la estampita entre las manos El pelo viejo y trenzado, como un rosario gris. Cómo habrá brillado en su lejano florecer, Cuánto habrá quemado en ese fuego de mujer... Lindas las arrugas le han bordado Esos ojitos gastados, de la flor que fue. Ríe feliz, con los fantasmas de su ayer Como girando en un vals que nunca fue, Ebrio de amor, su corazón En el mar de gente indiferente del montón. Flota en un sueño sangrando a media voz Ecos de un tango que nadie escribió, Vuelve a cantar en cada tren Viejas cicatrices de un querer. Cuando da la noche, piedra libre a la estación Ladran los fantasmas de la sangre y el alcohol, Vuelve como la brisa del bajo Arrastrando los pedazos de su vida de cartón. Ángel de los pobres, van tus alas de percal Remendando gente con tu luz por la ciudad, Dale poesía a la mendiga Para que mañana siga queriendo cantar. Ríe feliz, con los fantasmas de su ayer Como girando en un vals que nunca fue, Ebrio de amor, su corazón En el mar de gente indiferente del montón. Flota en un sueño sangrando a media voz Ecos de un tango que nadie escribió, Vuelve a cantar en cada tren Viejas cicatrices de un querer.