María de Buenos Aires, Scene 4:Milonga carrieguera (Gorríon, María) [Arr. Desyatnikov]

Music: Astor Piazzolla En los ojos de mi niña, contracompás de otros llantos, anda una oscura nostalgia de cosas que aún no han pasado. La calle le echó los naipes de odiar, recontramarcados, la madre: hilaba pérezas; y el padre: arriaba fracasos. La vieja tristonguería del blues de los lunfardarios, dá un qué sé yo a mi María y otro al lomo de su gato. Zaina la voz, la cadera, la crencha y los pechos zainos, le van, de furca, en la espalda, las ganas de veinte machos. De renoche, cuando llueve siempre igual -siempre- en su patio, le cuentan tangos de hadas las bocas del subterráneo. Setenta veces los siete vientos del Sur, la han alzado; sólo a mi voz ella entorna su piel, su rosa y sus años. Porteño Gorrión con Sueño, vos nunca me alcanzarás. Soy rosa de un no te quiero, ya nunca me alcanzarás. Te irás de noche, María de este cantón porteñato, con la trenza destrenzada y el sueño desabrochado. Y los pardos camioneros que estivan bronca al mercado te harán un ramo de grelos y un coro de navajazos. Mas allá, en los masalláses nocheteros y enwhiskados, dos hippies de barba zurda la insultarán con milagros. Las rubias mandragoneras de un zodíaco mulato, le harán trece mordeduras en las líneas de la mano. Y su beso, que era un poco de azafrán y de desgano, se sabrá a nueve columnas como si fuera un atraco! Setenta veces los siete asombros le habrán robado, le quedarán tres: el mío y los ojos de su gato. Porteño gorrión con Sueño, ya nunca me alcanzarás... Mi voz, en todas las voces para siempre sentirás.