Lyrics: Alberto Martín Jiménez
Music: Daniel Barragán Burgui/Alberto Martín Jiménez/Oscar Baroja Peral/Guillermo del Río Sánchez/Mario Esteban Contreras Rodríguez.
Son rojos los ladrillos de la tapia del cementerio
de sangre que alguien derramó.
El sol no brilla nunca, sólo hay sombra, de luto por ellos,
aquéllos que ahí mismo se enterró.
No hay niños que jueguen en el patio del colegio,
no hay risas, no hay ningún color.
Escombros llenan todo, nada vivo, ocupa sus huecos;
silencio que grita de dolor.
La tapia del cementerio,
la tapia llora por ellos.
Las viudas buscan sus cuerpos.
Justicia, gritan los muertos.
En la Iglesia brillan crucifijos, cristos, huele a incienso:
el sitio donde ella habló.
El confesionario esconde historias, llantos y lamentos.
Fue el cura el que traicionó.
Poetas encerrados mueren solos de un tiro en el cuello,
fascistas que matan sin razón.
Locura que ordena genocidio de todo un pueblo,
el odio que quita la ilusión.
No debemos olvidar, la lucha debe continuar.
No es cuestión de odiar, aunque se debe recordar.
No alimentes el rencor, pero no ocultes tu dolor.
Para poder perdonar, a los nuestros se debe encontrar.